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sábado, 12 de marzo de 2011

Arquitectura para la Heterarquía, Arquitectura de Resistencia - Algunas Ideas de Lebbeus Woods.

Berlin Free Zone

El trabajo de Lebbeus Woods nos invita a reflexionar sobre aquello que, en el campo académico de la Arquitectura, se nos ha impuesto como lo políticamente correcto, o lo razonablemente "adecuado".
Lebbeus cuestiona la capacidad de la Arquitectura contemporánea para generar nuevas relaciones y comunicaciones sociales a partir del habitar. Se opone a la imposición de un programa arquitectónico como regulador y sentenciador de actividades biopolíticas. Cuestiona la complicidad de las grandes Instituciones (privadas o públicas) y los Arquitectos, que amparados económicamente en estas, operan sujetos a sus interéses de control, sugestión y manipulación de la población.
Lebbeus woods apuesta por una Arquitectura del juego, a partir del conocimiento, una Arquitectura libre, donde las funciones y actividades e incluso la conformación del espacio esté definida y modificada por el habitante autonomo. En este sentido y desde un plano filosófico, el trabajo de Lebbeus se orienta hacia la decodificación de concepciones y concreciones, más que a la reproducción y codificación de lo ya establecido.

A continuación parte de su ensayo " la cuestión del Espacio"


"En el campo de las ciencias sociales, se suele discutir el espacio en función de la presencia de! hombre en él. En arquitectura, sin embargo, son las cualidades abstractas de! espacio las que se destacan, por un

motivo comprensible aunque no del roda perdonable: los arquitectos son especialistas en la formación de estas cualidades. Uno de los clichés asociados con este enfoque es que el espacio se diseña para ser funcional, lo que significa, en la jerga de los arquitectos, dar a todos los espacios que diseñan una forma pensada para un «programa» de uso humano.

Esto, por supuesto, es absurdo. Los arquitectos suelen diseñar volúmenes de espacio rectilíneos, siguiendo las reglas cartesianas de la geometría, y cualquiera puede observar que semejantes espacios no resultan más adecuados para ser utilizados como despachos que un dormitorio o una carnicería. Todo espacio diseñado es, de hecho, pura abstracción, más fiel a un sistema matemático que a cualquier «función» humana. Mientras los arquitectos hablan de diseñar espacios que satisfagan las necesidades humanas, de hecho son éstas las que se diseñan para satisfacer e! espacio diseñado y e! abstracto sistema de pensamiento y organización en que se basa el diseño. En el caso de los espacios cartesianos, estos sistemas incluyen no sólo la dualidad cuerpo mente de Descartes, sino también el determinismo causa-efecto de Newton, las leyes de lógica de Aristóteles y otras construcciones teóricas requeridas por los poderes sociales y políticos del momento. El diseño es una forma de controlar e! comportamiento humano y de mantener este control en el futuro. El arquitecto es un funcionario en una cadena de mando cuya tarea más importante (desde el punto de vista de las instituciones) consiste en calificar espacios que, de otro modo, quedarían abstractos y «absurdos», con «funciones» que en realidad son insrrucciones a la gente sobre cómo han de comportarse en determinados lugares y momentos.' La trama de espacios diseñados, la ciudad, es un intrincado plan de comportamiento que proscribe toda clase de interacciones sociales y que excluye, por tanto, los pensamientos y, cuando es posible, los sentimientos de los individuos.'

Un volumen rectilíneo de espacio denominado «Sala de conferencias » requiere que las personas que ocupen dicho espacio se comporten como conferenciante o como oyentes. Si alguien infringe estos comportamientos, por ejemplo, decidiendo cantar durante el comportamiento prescrito de dar o escuchar una conferencia, porque e! espacio tiene una buena acústica, perfecta para cantar, entonces el público de oyentes obedientes, o e! orador, e incluso la policía si e! infractor no desiste, presionarán al infractor para que calle. 0, para citar un ejemplo menos llamativo, si uno de los oyentes hace una pregunta (durante la sesión de preguntas y respuestas que suelen seguir a las conferencias) demasiado larga, e! público de obedientes preguntadores intentará silenciar al infractor del comportamiento prescrito de! Espacio en cuestión. En algunos casos, el hacer una pregunta con una tendencia ideológica «errónea», no proscrita y desconttolada producirá el mismo resultado. En los casos extremos, ello hará que intervenga la policía.

La justificación de la supresión de quienes infringen e! comportamiento prescrito para la ocupación del espacio diseñado queda bastante clara. El orden social ha de ser mantenido para que se pueda proteger la libertad individual (que en su mayor parte es libertad para conformarse a las normas sociales). Piensen en el pobre conferenciante, que sin duda alguna tiene algo interesante que decir, interrumpido por e! cantante, por el individuo que hace preguntas excesivamente largas, que en realidad procura usurpar e! pape! del conferenciante, por el pensador, cuyas opiniones heréticas perturban e! equilibrio cuidadosamente controlado de la conferencia y del escuchar. Según el argumento, si se infringe la «función del espacio" y si dicha infracción se tolera, ello podría establecer un precedente, difundirse y amenazar a todo el mecanismo de la sociedad. Anarquía. Caos. No se puede permitir.

Los pobres arquitectos, por supuesto, apenas son conscientes de todas estas condiciones. Aislados en una tarea especializada, alabados por las autoridades superiores (clientes, jurados de premios y agencias sociales de todo tipo), por su talento en la manipulación de las cualidades abstractas del espacio y de sus formas definidoras, y al mismo tiempo, por satisfacer las necesidades de la gente (reforzando de paso el comportamiento prescrito), los arquitectos pueden vivir con la ilusión de que son los artistas primordiales y más importantes, que dan forma al espacio y a sus cualidades para un público apreciativo (obediente) de usuarios. En consecuencia, en el pensamiento y el discurso de los arquitectos, las cualidades formales del espacio predominan sobre su contenido humano, que simplemente se da por supuesto. En el caso de la sala de conferencias, los arquitectos discutirán las surilezas de las proporciones del espacio, su iluminación, el empleo de los materiales, las líneas de visión entre el público y el escenario. Pueden referirse a sus características acústicas aludiendo a sus «funciones», pero nunca cuestionarán las premisas del «programa" para el espacio: el concepto de «conferencia».

Un gran arquitecto, como Mies van der Rohe, es capaz de elevar este predominio hasta el nivel de principio filosófico. Le gustaba decir que las principales obras arquitectónicas de la historia eran los templos del mundo antiguo, cuyo espacio interior no tenía, o apenas, función humana. Eran arquitectura pura, arquitectura como religión. Su concepto de «espacio universal», que tuvo como resultado algunos de los mejores edificios modernos (los suyos) y también los peores (los de sus imitadores), también contenía insinuaciones religiosas. La arquitectura era algo por encima de la vida o, por lo menos, más allá de la confusión de las vidas llevadas en su interior." La gente llega y se va, los estilos de vida cambian, pero la arquitectura perdura, idealización del vivir. El pensamiento arquitectónico de los últimos veinte años, si bien ha hablado mucho del contexto social, incluidas la historia, las condiciones locales y demás, ha modificado muy poco su discurso.' Incluso una arquitectura que juega con los cambios de modas y las modas del cambio sigue colocando el medio por encima del mensaje. Por otra parte, uno no puede quejarse demasiado. Ello no sería sino una repetición de ciertos desastres históricos para supeditar la arquitectura a las condiciones sociales o, incluso peor, a teorías sociales de cualquier tipo. Cualquiera que haya visitado ciudades modernas que se vieron transformadas por una planificación urbanística y arquitectónica dictada por una ideología en concreto comprenderá lo unidimensional que pueden resultar estos paisajes. Los arquitectos que recuerdan los movimientos de la «metodología del diseño»" y de da defensa de la planificación" que dominaron la enseñanza de la arquitectura a finales de los años sesenta y principios de los setenta también comprenderán cómo las mejores intenciones sociales pueden salir terriblemente mal. En nombre de los principios de igualdad, se intentó aplicar directamente al proceso del diseño arquitectónico técnicas sociológicas como el análisis estadístico, pero con resultados que rivalizan con la más vulgar arquitectura socialista de los países del Bloque Oriental en su suavidad psicológicamente opresiva. La arquitectura, al fin y al cabo, ni es una rama de las ciencias sociales ni un mero instrumento de determinada política pública, ni una manifestación principalmente estética. Al mismo tiempo, no es solamente una combinación de estos aspectos considerados importantes de la práctica y de la producción. La cuestión del espacio planteada por el diseño de la arquitectura lleva en una dirección muy distinta, una que, hasta este momento, podía permanecer a salvo, oculta detrás de llamamientos, históricamente aprobados, a la ciencia y al arte.

(...)

Hasta ahora, la tarea principal de la arquitectura ha sido valorar las instituciones sociales convirtiéndolas en símbolos de una jerarquía urbana de autoridad. Hoy en día, a pesar de que, necesariamente, las jerarquías permanezcan, un nuevo tipo de orden está en auge, un orden sin símbolos: la heterarquía. La heterarquía es un sistema auto estructurador de orden, compuesto de individuos auto inventores y auto suficientes, cuya estructura cambia constantemente de acuerdo con las cambiantes necesidades y condiciones. En teoría, las formas de gobierno con representación tienden a la jerarquía, como también es el caso del sistema económico de libre mercado, aunque ambos se vean hoy seriamente comprometidos por jerarquías rudimentarias. La libertad de pensamiento y de acción es la base de cualquier sistema heterárquico y garantiza la autonomía de los individuos así como la variabilidad y la fluidez del mismo sistema. Las formas urbanas heterárquicas de la cultura acrual se inventaron como respuesta al creciente énfasis puesto en el concepto de «individuo», y gracias a desarrollos tecnológicos recientes como los ordenadores personales y los sistemas de telecomunicaciones, que debilitan las jerarquías establecidas. Hieros: lo sagrado. Heteros: el otro. La jerarquía es un sistema de orden basado en la autoridad del conjunto, que está investida en un "uno", un líder, una elite, una ideología. Las jerarquías producen monólogos, pronunciamientos que surgen de una única fuente y que irradian por todo un sistema, dominándolo. La heterarquia se basa en la autoridad de muchos. Difiere de la llamada autoridad colectiva en que sólo «uno>, ejerce la autoridad en cualquier momento dado y asume así toda la responsabilidad, no sólo de sí mismo, sino de todos los demás. (Para una exposición más amplia sobre responsabilidad. En otro momento, «otro» puede ejercer la autoridad y asumir la responsabilidad. Y así sucesivamente. La hererarquia engloba la jerarquía. No obstante, se convierte en un paisaje de autoridad que cambia continuamente. Así pues, la heterarquia siempre es dialogística."


miércoles, 1 de julio de 2009

Polemizar

Las siguientes conversaciones fueron publicadas por el Grupo IIO de la Revista Cientodiez.
Al final la Fuente original

Ideología y Técnica
Conversaciones

JAIME LERNER
Pienso que para cambiar una ciudad para mejor, hay varios factores que son importantes. Primero, la voluntad política. Segundo, la solidaridad; tener una visión solidaria con la gente. Tercero, tener una estrategia; y cuarto, hacer de cada problema de una ciudad, una ecuación de corresponsabilidades. Después de casi 40 años trabando en la ciudad, yo creo, y lo puedo jurar, que una ciudad se puede mejorar en menos de tres años. No importa la escala de la ciudad o los recursos que ésta tiene disponibles; para todo problema se puede montar una ecuación de corresponsabilidades; en el caso del transporte en Curitiba, no teníamos recursos para una flota completa, y qué es lo que hicimos: la municipalidad definió el sistema y propuso a los privados que “nosotros invertimos en el itinerario y vosotros en la flota, y vamos a pagar por kilómetro rodado”. Con esto ahorramos 300 millones de dólares, porque fueron los privados quienes compraron la flota; y el sistema en Curitiba se paga por sí mismo, no hay subsidios.
Otra cosa. Yo tengo contactos con estructuras muy sofisticadas de planeamiento. Muchas veces ellos no pueden ni siquiera responder a dos simples preguntas: Primero, para dónde es que la ciudad crece, o cuál es la estructura de crecimiento en la ciudad; Segundo, de qué es que la gente de esta ciudad vive. Esas son dos preguntas fundamentales. Yo creo que una ciudad que tiene buena calidad de vida, posee suficiente atracción para inversiones que pueden generar empleos. La calidad de vida es una buena generadora de empleos.
Cuando me pregunto cómo se hace para hacer las cosas, mi respuesta es la siguiente: Para hacer las cosas hay que proponer un escenario, una idea, una propuesta, que todos, o la gran mayoría entienden como deseable. De ahí todos ayudarán a que acontezca. Si la gente, o los políticos, o los técnicos no entienden cuál es el escenario a proponer a la gente, o no saben comunicar ese escenario, es claro que las cosas se tornarán muy difíciles. La propuesta para la ciudad debe ser muy clara, de parte de los técnicos hacia la gente que toma las decisiones políticas, y de parte de la gente que toma las decisiones políticas a la población. A veces cierta gente cree que tiene toda la vida para planear; siempre hay que alimentar a los que toman las decisiones políticas, los que tienen esa responsabilidad, con ideas, con propuestas. Eso es lo que hace falta; porque la ciudad no es tan compleja cuando los vendedores de complejidad nos la quieren hacer entender. La ciudad no es tan compleja, y el mundo está lleno de vendedores de complejidad; tenemos que combatirlos a toneladas.

MARCIAL ECHENIQUE
Siempre he confiado y he sido precursor del uso de Modelos de Simulación, porque permiten tomar cierto tipo de decisiones a largo y corto plazo. Estos modelos de comportamiento son representaciones del funcionamiento de una ciudad, de cómo se comportan las personas en el espacio. Los más conocidos en economía y desarrollo urbano son modelos de simulación de comportamiento de la gente, que se va modificando a medida que aumenta el ingreso. Uno puede predecir al corto plazo las condiciones de largo plazo, como el que la gente va a necesitar más movilidad.

IIO - Comúnmente la sustentabilidad se toma en el ámbito tecnológico medioambiental, pero sabemos que el problema abarca escalas económicas y políticas, por lo menos ¿Cuál es la competencia de un arquitecto en esta discusión?

ME - El arquitecto para poder aportar una visión sobre la ciudad, su desarrollo y diseño, debe estar preparado en las dos escalas. Creo que el arquitecto tiene capacidad de síntesis, de desarrollar formas en el espacio, en las que pone una hipótesis de diseño sobre la ciudad.
El arquitecto tiene un rol importante, pero desgraciadamente no está preparado lo suficiente como para poder abarcar y entender todos los factores que influyen en la toma de decisiones. Hay que entender cómo la gente se comporta, y entender que la ciudad es un mercado donde la gente toma decisiones individualmente para obtener una ventaja. Es un mercado con edificios, casas, comercio, oficina, es un funcionamiento de mercado, con una demanda por espacio y una oferta dada por inmobiliarios y operadores. Hay que entender muy bien cómo funciona, porque no puedes ir contra el mercado. Con nuestras democracias y en nuestras sociedad liberales tenemos que acompañar al mercado y no ir en contra, porque simplemente el mercado no te hace caso. Pero para poder guiar el mercado hay que entender muy bien la socioeconomía del país y cómo eso se relaciona con el comportamiento social. Si uno no tiene esa visión ni la capacidad de entender eso no tiene nada que decir, por eso las decisiones generalmente las toman otras disciplinas.
Lo que ocurre hoy es que los arquitectos están marginados del diseño urbano, y queda en manos de gente de geografía, economía, ingeniería, porque realmente no sabe comunicar ni participar en la toma de decisiones, que finalmente son políticas, porque no tienen argumento.
Pocos son los arquitectos de gran calidad de diseño que también lo pueden manejar, la gran mayoría queda fuera de la toma de decisiones a nivel de gobierno, porque tienen un lenguaje distinto, no usan las palabras correctas y no tienen un conocimiento profundo del problema.

JOSE LUIS GOMEZ ORDOÑEZ
IIO –En un país que ha adaptado una ortodoxia neoliberal, con partidos políticos que no se diferencian mucho respecto a lo económico, aparecen planteamientos base que corresponden a un sustento ideológico que no se discute. En lo que respecta a la ciudad, a veces pareciera que es necesario retroceder y discutir asuntos que se dan por sentados.

JLGO – Esa ideología parece confrontar a los prácticos, que solucionan los problemas, con los idealistas, que si bien tienen muy buenos principios, no saben gobernar. Dejando esta imagen, me trasladaría a otro terreno; el de la discusión intersectorial de distintas escalas, diversos poderes, diversos grupos sociales. Un plan que fuese capaz de dibujar la ciudad del futuro, tendría que generar procesos sociales que intercedan en la toma de decisiones y que le quiten la voz exclusiva a algunos sectores o políticas. Es verdad que esto aletarga la toma de decisiones; no es estar cuatro años zanjando discusiones, pero si que crezca la multiparticipación, la multiescala, en que la decisiones son múltiples, económicas, estratégicas, espaciales, sectoriales. Esto sin hablar de ideología, sino refiriéndome en la esfera técnica. Es el miedo a aparezcan complejidades tiene detrás ideología neoliberal.

IIO – Según Norbert Lechner, el rol de la política es ampliar el límite de lo posible. Pareciese que actualmente se entiende que la política, entendida como participación y discusión sobre la realidad que elegimos colectivamente, entorpece y limita aún más. El enriquecer estos procesos, aunque se alarguen, amplia los límites.

JLGO – Sí, el espacio de los proyectos es el de inventar posibles. Hoy más que el énfasis en la factibilidad en lo que se puede hacer, polarizado por el discurso neoliberal, se trata de abrir nuevas perspectivas. Lo que se puede hacer es una cosa, y lo que se podrá hacer si desencadenamos una energía, inventando procesos nuevos que no hemos visualizado todavía, posiblemente sea otra. En términos histórico-políticos, el capitalismo es una máquina de crear nuevos nichos de producción; en ese sentido usa el espacio de una manera abusiva, depredadora; crear nichos para nuevos consumos; es una continua y acelerada búsqueda de nuevos mercados. La paradoja, y esto lo señala muy bien David Harvey, es cómo esta construcción del espacio, una vez que se transforma en capital físico, genera también resistencias. Es decir, va dejando detrás territorios resistentes al cambio; el propio capital necesita estar creando nuevos, pero está destruyendo los que ya había capitalizado; así es, por ejemplo, como hoy se están destruyendo los centros. Entonces se dan esas contradicciones en el sistema capitalista: se necesitan tiempos de reproducción muy cortos, donde el capital financiero sea instantáneo, pero también necesita de capital organizacional, la economía del conocimiento que tanto la exaltan los economistas, que necesita tiempos largos. El tiempo lento de construcción es importante en el urbanismo, y es que la arquitectura, ese capital que se materializa en construcciones del espacio, es un mecanismo de fijación, de insturación de tiempos de cambio lentos.

IIO – Esta idea se relaciona con el concepto que utiliza Francoise Ascher, para referirse al proyecto como herramienta de negociación.

JLGO - Ascher habla también de lo importante de los procedimientos. No hay un plan que te dibuje y organice todo, el plan es una de las cien herramientas espaciales y sociales de una ciudad como Santiago. Probablemente ahora haya carencia de agentes de organización social, y por eso ocurren algunas destrucciones. Esos movimientos rápidos y de largo recorrido que cortan, que dificultan las conexiones lentas, la fractura del contacto entre lugares contiguos, provocada por las grandes arterias evitan precisamente que surjan organizaciones que pongan en discusión la perpetuación del sistema de decisiones que les margina. Pero a mí me parece que ir a las escalas intermedias, manejando los problemas en esa doble dimensión de largo y corto plazo, pero tambiÈn de gran escala y ·mbito reducido, puede ser una eficiente y bonita manera de atender a las formas espaciales de los procesos sociales, que nadie esté en posición de rebatir como inadecuada, o como ideológicamente sesgada.
Qué se hace a partir de la situación que hay ahora, qué mejoras se pueden hacer desde esta plataforma, dónde se puede enterrar la autopista. ¿Sólo en barrios ricos?, pues no. Miles de tareas que hacer en una enorme ciudad como esta, no se pueden resolver con un brochazo.

ALEJANDRO GUTIERREZ
El tema fundamental de conciliar corto y largo plazo es tener los mecanismos adecuados que incentiven esas relaciones. Si tú te olvidas de medir y cuantificar los costos de operación de un proyecto, evidentemente que te vas a olvidar del largo plazo. Si empiezas a incluir esos costos dentro de una cadena económica, te vas a acordar del largo plazo, y vas a poder empezar a ver cuáles son las ventajas de hacer las cosas de una cierta manera en el corto plazo, que es cuando tomas las decisiones. Una de las cosas fundamentales de cuando haces proyectos inmobiliarios de gran escala, es identificar cuáles son los costos de operación del proyecto al largo plazo. Eso cada vez más se está haciendo, y cada vez más en lugar de nosotros proponérselo al cliente, es el propio cliente el que espera tener esas respuestas.
En cuanto a la realidad local, hay que generar I + D en Chile, para tener conocimientos propios respecto a la región en la que están. Es importante además establecer mecanismos de legislación ambiental que obliguen a integrarse. Creo que en Chile hay algunos mecanismos potentes a nivel de legislación ambiental, pero no se han incorporado por aspectos de costumbre del procedimiento; hoy día tú tienes las Evaluaciones de Impacto Ambiental y las Declaraciones de Impacto Ambiental, un marco legal que es propicio para soluciones integradas, que son complejas desde el punto de vista de su aplicación y que requieren por lo tanto un equipo técnico; creo que en Chile existen esos capitales humanos con el conocimiento adecuado, pero el problema es que no se han acomodado a estos nuevos mecanismos que se han propuesto a nivel de planificación ambiental, de integrar en el desarrollo del proyecto los impactos ambientales que éste genera.
El tema de la equidad social es un tema central de la sostenibilidad. Si tú logras tener sostenibilidad ambiental, y no logras tener sostenibilidad social, la verdad es que tu sostenibilidad ambiental va a durar bien poco. Siempre tienes que tratar de tomar en cuenta y solucionar ambos temas, sino, no hay posibilidad de que eso en el tiempo se perpetúe positivamente. Por ejemplo, si tienes un barrio sostenible verde, desde el punto de vista ambiental, pero exclusivo del punto de vista social, la gente que va a vivir ahí no va a trabajar ahí, y la gente que tiene que trabajar ahí, no va a poder vivir por ahí, por lo tanto va a tener que desplazarse, y para eso va a tener que gastar energía; y de aquí a 15 años va a ocupar combustibles fósiles, y con ello emitirá emisiones, lo que finalmente no lo hace sostenible ambientalmente. En el fondo la sostenibilidad es un juego integrado. Sostenibilidad ambiental y social juegan una a favor de la otra, no se pueden aislar.

Fuente original:
http://cientodiez.cl/revistas/vol07/ideologia.html


viernes, 26 de junio de 2009

A propósito de ideas y de la contingencia de mi tesis



(Bueno, primero que nada decir que ante tanta idea revoloteando en la cabeza hay que comprarse un sobre e ir echando papelitos hasta que se llene de una vez por todas y así sucesivamente. Esto con el fin de que no se vayan diluyendo las ideas y reflexiones. )

Según un kilo de reflexiones, en resumen,
Ahora bien; decir que:
Estos lugares, paisajes baldíos, que se intentan categorizar (evitando taxonomías cerradas) aparecen en la ciudad como anomalías ( según sus condiciones) y resultan atemporales y fuera de lugar.

Que la ciudad alcanza un nivel de complejidad muy alto producto de su inclemente desarrollo y debemos de alguna manera, pensar, como enfrentarnos a esta realidad cambiante y acelerada.

Que estos paisajes, que surgen por múltiples procesos (degeneración por abandono, exilio en procesos de reformulación, yuxtaposicion violenta por grandes infraestructuras, indefiniciones por conurbaciones, etc.) son nuevas oportunidades para nuevas perspectivas.

Que la incorporación de estas oportunidades al lenguaje arquitectónico desafía nuevas competencias.




Que el enfrentarse a este escenario nos obliga a adquirir un lenguaje no sólo técnico sino también económico y legal para incorporarnos responsablemente en las discusiones que suscitan cambios.
Que esta participación es urgente ya que la ciudad avanza con poca previsión por parte del privado y precaria planificación por parte del público (me refiero a instituciones, empresas, etc).
Que la ciudad esta avanzando en vías de un modelo económico y eso no es indiferente para nadie , pero la cosa es que ante esto debemos hacer valer nuestra opinión con argumentos concretos evitando los argumentos teóricos (son necesarios a la hora de compartir puntos de vista).
Que probablemente todo esto ocurra en algún momento. Espero que pronto, por mi parte.


domingo, 5 de abril de 2009

POST - IT CITY


POST-IT CITY

El concepto de Post-it City. Ciudades ocasionales designa distintas ocupaciones temporales del espacio público, ya sean de carácter comercial, lúdico, sexual o de cualquier otra índole, con la característica común de apenas dejar rastro y de autogestionar sus apariciones y desapariciones.Al utilizar la idea de Post-it City como eje de esta investigación, intentamos subrayar dos tipos de consideraciones: el potencial político que contiene la idea en sí misma y su eficacia metodológica para estudiar contextos sociales y urbanos muy dispares.Los fenómenos Post-it City ponen de relieve la realidad del territorio urbano como el lugar donde, de forma legítima, se solapan distintos usos y situaciones, en oposición a las crecientes presiones para homogeneizar el espacio público. Frente a los ideales de la ciudad como lugar de consenso y de consumo, las ocupaciones temporales del espacio rescatan el valor de uso, desvelan distintas necesidades y carencias que afectan a determinados colectivos, e incluso potencian la creatividad y el imaginario subjetivo. Tras la realidad Post-it City, la ciudad reaparece como territorio atravesado por múltiples dinámicas y procesos, pero también por numerosos sujetos de genuina dimensión política gracias a su lícita acción intrusa, parasitaria y de reciclaje como estrategias de supervivencia y de imaginación.Desde otra perspectiva, las actividades temporales que infectan el espacio público con numerosos artefactos para-arquitectónicos permiten que la reflexión acerca de la experiencia urbana reconduzca su atención hacia lo minúsculo, corrigiendo así la arrogancia de la arquitectura tradicional.


Más info en la fuente original: http://www.ciutatsocasionals.net/homepage.htm

sábado, 4 de abril de 2009

SUPERUSE


Durante el semestre anterior tuve la oportunidad de participar en el Workshop ligthness sobre Estructuras ligeras. El Profesor invitado en dicha ocasión fue el holandes Ed Van Hinte. El Workshop consistió en la elaboración de (lo que me atrevería a llamar) dispositivos situados en distintos escenarios territoriales (situados hipotéticamente en un un corte transversal) del Valle de la Séptima Región de Chile.
Bajo la idea del material compuesto o compositie, que consistía básicamente en un material nuevo compuesto por distintos materiales, se establecía un proceso de identificación y reconocimiento de las cualidades y comportamiento estructural de este (compositie) y sus componente; estudio que permitía no sólo comprender, sino también derivar (luego de un arduo proceso experimental) en una combinatoria (compositie final) cabalmente consecuente al uso o función preestablecido.
De esta manera la busqueda del material, a partir de un dispositivo funcional como objetivo, debía obligatoriamente desembocar en una combinatoria de fácil y rápida producción y facturación(bajo costo energético) , reciclable y consecuente a su funcionalidad.
El tema es que en la Red me acabo de encontrar con el Libro SUPERUSE editado por 2012 Architects, donde participa Ed Van Hinte. Lo interesante (dentro de todo lo interesante) de la propuesta de SUPERUSE es la concepción regeneratoria de aquellos espacios residuales dentro del organismo Ciudad ( entiéndase estos espacios en sus entido más amplio), a partir precisamente de materiales restantes, sobrantes y rescatados de viejas construcciones. A modo de una ciudad que reconstruye sus heridas continuamente aprovechando su propia materia.

La reseña del Libro según CCA - ACTIONS (nuevas acciones en el espacio urbano)
http://cca-actions.org/actions/it-can-only-be-made-trash

SUPERUSE Construyendo Arquitectura ahora desde materiales exedentes rescatados

Un libro, sitio web (superuse.org), y la fundación de reciclaje fueron creados para familiarizar y conectar a diseñadores con materiales restantes de escombros de la construcción y basura malgastada para revitalizar edificios y espacios urbanos vacantes. Producción desde materiales corrientes para usos y disposiciones en circuitos pequeños, recodos desperdiciados dentro de materiales crudos para nuevos proyectos. Diseñar actitudes que cambien con exito adecuado esta nueva materia,que es mas demandante y contextualmente rica que en los materiales tradicionales.
2012 Arquitectos es un equipo de arquitetcos y diseñadores holandeses interesados en minimizar costos energeticos por producción, considerando la inherencia de los problemas del respectivo contexto.


martes, 17 de febrero de 2009

HETERARQUÍA

Arquitectura y dominación. (Lebbeus Woods)




En el campo de las ciencias sociales, se suele discutir el espacio en función de la presencia del hombre en él. En arquitectura, sin embargo, son las cualidades abstractas del espacio las que se destacan, por un motivo comprensible aunque no del todo perdonable: los arquitectos son especialistas en la formación de estas cualidades. Uno de los clichés asociados con este enfoque es que el espacio se diseña para ser funcional, lo que significa, en la jerga de los arquitectos, dar a rudos los espacios que diseñan una forma pensada para un «programa» de uso humano.
Esto, por supuesto, es absurdo. Los arquitectos suelen diseñar volúmenes de espacio rectilíneos, siguiendo las reglas cartesianas de la geometría, y cualquiera puede observar que semejantes espacios no resultan más adecuados para ser utilizados como despachos que un dormitorio o una carnicería. Todo espacio diseñado es, de hecho, pura abstracción, más fiel a un sistema matemático que a cualquier «función» humana. Mientras los arquitectos hablan de diseñar espacios que satisfagan las necesidades humanas, de hecho son éstas las que se diseñan para satisfacer el espacio diseñado y el abstracto sistema de pensamiento y organización en que se basa el diseño. En el caso de los espacios cartesianos, estos sistemas incluyen no sólo la dualidad cuerpo-mente de Descartes, sino también el determinismo causa-efecto de Newton, las leyes de lógica de Aristóteles y otras construcciones teóricas requeridas por los poderes sociales y políticos del momento. El diseño es una forma de controlar el comportamiento humano y de mantener este control en el futuro. El arquitecto es un funcionario en una cadena de mando cuya tarea más importante (desde el punto de vista de las instituciones) consiste en calificar espacios que, de otro modo, quedarían abstractos y «absurdos», con «funciones» que en realidad son instrucciones a la gente sobre cómo han de comportarse en determinados lugares y momentos. La trama de espacios diseñados, la ciudad, es un intrincado plan de comportamiento que proscribe toda clase de interacciones sociales y que excluye, por tanto, los pensamientos y, cuando es posible, los sentimientos de los individuos.
Un volumen rectilíneo de espacio denominado «Sala de conferencias» requiere que las personas que ocupen dicho espacio se comporten como conferenciante o como oyentes. Si alguien infringe estos comportamientos, por ejemplo, decidiendo cantar durante el comportamiento prescrito de dar o escuchar una conferencia, porque el espacio tiene una buena acústica, perfecta para cantar, entonces el público de oyentes obedientes, o el orador, e incluso la policía si el infractor no desiste, presionarán al infractor para que calle. O, para citar un ejemplo menos llamativo, si uno de los oyentes hace una pregunta (durante la sesión de preguntas y respuestas que suelen seguir a las conferencias) demasiado larga, el público de obedientes preguntadores intentará silenciar al infractor del comportamiento prescrito del espacio en cuestión. En algunos casos, el hacer una pregunta con una tendencia ideológica «errónea», no proscrita y descontrolada producirá el mismo resultado. En los casos extremos, ello hará que intervenga la policía.
La justificación de la supresión de quienes infringen el comportamiento prescrito para la ocupación del espacio diseñado queda bastante clara. El orden social ha de ser mantenido para que se pueda proteger la libertad individual (que en su mayor parre es libertad para conformarse a las normas sociales). Piensen en el pobre conferenciante, que sin duda alguna tiene algo interesante que decir, interrumpido por el cantante, por el individuo que hace preguntas excesivamente largas, que en realidad procura usurpar el papel del conferenciante, por el pensador, cuyas opiniones heréticas perturban el equilibrio cuidadosamente controlado de la conferencia y del escuchar. Según el argumento, si se infringe la «función del espacio» y si dicha infracción se tolera, ello podría establecer un precedente, difundirse y amenazar a todo el mecanismo de la sociedad. Anarquía. Caos. No se puede permitir.
Los pobres arquitectos, por supuesto, apenas son conscientes de todas estas condiciones. Aislados en una tarea especializada, alabados por las autoridades superiores (clientes, jurados de premios y agencias sociales de todo tipo), por su talento en la manipulación de las cualidades abstractas del espacio y de sus formas de finidoras, y al mismo tiempo, por satisfacer las necesidades de la gente (reforzando de paso el comportamiento prescrito), los arquitectos pueden vivir con la ilusión de que son los artistas primordiales y más importantes, que dan forma al espacio y a sus cualidades para un público apreciativo (obediente) de usuarios. En consecuencia, en el pensamiento y el discurso de los arquitectos, las cualidades formales del espacio predominan sobre su contenido humano, que simplemente se da por supuesto. En el caso de la sala de conferencias, los arquitectos discutirán las sutilezas de las proporciones del espacio, su iluminación, el empleo de los materiales, las líneas de visión entre el público y el escenario. Pueden referirse a sus características acústicas aludiendo a sus «funciones», pero nunca cuestionarán las premisas del «programa» para el espacio: el concepto de «conferencia».
Un gran arquitecto, como Mies van der Rohe, es capaz de elevar este predominio hasta el nivel de principio filosófico. Le gustaba decir que las principales obras arquitectónicas de la historia eran los templos del mundo antiguo, cuyo espacio interior no tenía, o apenas, función humana. Eran arquitectura pura, arquitectura como religión. Su concepto de «espacio universal», que tuvo como resultado algunos de los mejores edificios modernos (los suyos) y también los peores (los de sus imitadores), también contenía insinuaciones religiosas. La arquitectura era algo por encima de la vida o, por lo menos, más allá de la confusión de las vidas llevadas en su interior.
La cuestión del espacio.


Lebbeus Woods. En Tecnociencia y cibercultura, VVAA Ed.Paidos.1998

Obtenido en Witzeclau Fuente: http://www.ignacioparis.org/?p=52#more-52